Desde que Isabel Coixet dijo que iba a realizar una película sobre la historia real del primer matrimonio homosexual en España, y el único oficiado por la Iglesia, me entró mucha curiosidad y muchísimas ganas de verla.
Soy una aficionada a las películas lésbicas, me he visto muchas (muchísimas horrorosas) y la verdad es que, una película que contara esta historia, me parecía una idea estupenda, aunque el resultado, a mi pesar, no es totalmente de mi agrado.
¿Quieres saber sobre qué trata Elisa y Marcela?
Elisa y Marcela se conocen en el colegio y lo que empieza siendo una amistad, termina en una relación amorosa que tienen que vivir a escondidas. A los padres de Marcela no le gusta la relación de las dos chicas y deciden enviar a su hija al extranjero para que se haga profesora. A su vuelta busca a Elisa para poder disfrutar de su amor sin ningún impedimento, pero las habladurías no cesan, así que deciden que Elisa se vaya un tiempo del pueblo y que vuelva convertida en Mario, para así poder casarse y vivir juntas sin problemas.
Tengo que decir que la primera parte de la película me gusta mucho. De forma sencilla y dulce se cuenta como estas dos chicas se enamoran y de como sufren cuando están separadas, pero cuando empieza la parte en la que por fin se vuelven a encontrar, todo se vuelve repetitivo y lento. No me suelo quejar de este tipo de cosas, soy una persona que disfruta de la lentitud, de contemplar un plano bonito y una música pausada, pero es que en ciertos momentos me aburre la forma de contarlo todo.
Además de esto, tengo la obligación de hablar sobre una cosa que me chirría demasiado y que al terminar la película me seguía sin cuadrar de ninguna manera. Y es que, a pesar de que Isabel Coixet desde el principio muestra de forma bonita, sencilla y dulce la historia de amor de estas dos chicas, cuando muestras las escenas de sexo todo se vuelve un despropósito que no hay por donde cogerlo.
No entiendo que cuando estas dos deciden hacer el amor utilicen un pulpo o que metan algas en su cama. Está claro que todo el mundo puede hacer lo que le de la gana en su dormitorio, todo el mundo tiene un gusto o un fetiche diferente, pero esas escenas parecen una broma. Primero porque estas dos profesoras son gallegas y si es un guiño a los gallegos, no tiene ningún sentido y segundo, no hay razón alguna para meter algo así, porque no aporta nada, no define ninguna de las dos personalidades que nos han mostrado durante toda la película. Solo parece una forma de llamar la atención del público o una idea errónea de lo que nos suele gustar a las lesbianas.
En definitiva, no me arrepiento de haberla visto y tampoco creo que sea una película horrorosa, pero si una película olvidable y repetitiva que seguramente no vuelva a ver.





No la he visto, pero por tus comentarios ya me la apunto para ver.
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